Así como Santiago Harte estudió medicina, los otros hermanos anduvieron sus caminos. Y pasó el tiempo. Pero no hay dudas que esos caminos siempre se “hicieron” a la par de la práctica deportiva, a la par de las reuniones en el club, a la par de ese segundo hogar, como bien dice Santiago. El deporte fue una escuela de vida, sigue comentando Santiago: éramos un hermoso grupo, en el que también estaban las chicas de Hockey, entrenábamos durísimo. Salíamos en bicicleta, incorporamos el remo, teníamos rutina de gimnasio. Una hermosa época en la que disfrutábamos de la Primera división. 

Por motivos profesionales, Santiago se radicó en San Jorge y trabó relación con un hindú que había practicado Hockey en su país. Y así fue que, entre ambos, desarrollaron una escuelita, en esa pequeña localidad, en donde viven y en donde no había desarrollo alguno de este hermoso deporte. Sumaron chicos y chicas y llegaron a tener cien jugadores. Y se fue extendiendo la práctica del Hockey a los pueblos de la región. Se armaron clínicas y trabajaron intensamente para ese desarrollo. Pioneros. Apasionados pioneros. Y toda esta cadena de pasiones y entusiasmos hizo que, estos pioneros de la zona de San Jorge, en la relación que siempre mantuvieron con Universitario, hicieran que “los chicos” fueran desembarcando en nuestro querido club. Por deseos de desarrollo técnico del deporte o por radicarse a estudiar en nuestra ciudad, los hijos de Santiago así como otros jóvenes deportistas se unieron a las filas azul y negro.

Esta idea de que el Hockey haya sido, para los chicos, un elemento de unión, de interrelación, una vez que se radicaban en la ciudad, realmente dio sus frutos. Mis hijos y los amigos se fueron a estudiar a Rosario y, si bien se trataba de un grupo conformado de compañeros, el deporte los ayudó a relacionarse muchísimo en la “gran ciudad”.

Lucas, Facundo y Franco son los primeros tres que dan comienzo a esta nueva etapa de los Harte en Universitario, luego se suman Celina y Manu y, finalmente, Juli, el más chico, que jugó bastante pero que se quedó en San Jorge. Fueron tiempos intensos, de muchos viajes, llegando a hacer 50.000 km. al año, a Salta, Tucumán o Buenos Aires, con los Seleccionados o, simplemente, viajar para las prácticas, dos veces por semana. Una locura que solo la pasión por este deporte puede motorizar.

Anécdota: pasar a buscar a los chicos, hijos y amigos, que eran seis o siete, por una fiesta de 15, pasar a las cuatro de la madrugada, “cargarlos en el auto” y llevarlos a Rosario para que lleguen justo para tomar el colectivo a Buenos Aires.

Todas estas cuestiones les han dado, a todos los chicos, una gran fortaleza muy importante. Hoy por hoy siguen entrenando, en algunos casos viajando al exterior a jugar o, como el caso de uno de los arqueros, dando cursos en E.E.U.U. Es muy interesante todo lo que el deporte les ha dado.

Vale aclarar que uno de los grandes motores de todo es Fabiana, mi esposa y la madre de los chicos, que siempre nos ha acompañado en todo. Sin su apoyo hubiera sido imposible lograr lo logrado. Se ha bancado muchísimos viajes que yo mismo no podía realizar, por cuestiones laborales, y ella llevó adelante.

Gracias a los contactos de Charlie -Charlito- Young, los chicos han podido jugar en Sicilia, en el sur de Italia, tomando una experiencia increíble. Algo impensado en otras épocas. Hoy hay una conectividad que nos permite estar en contacto permanente. 

Lucas, que es el mayor, estuvo jugando en varios equipos de Italia y ahora está por ir a Suiza junto a un ex Universitario que lo convocó para jugar y entrenar. Facundo, el segundo, estuvo en Bélgica, el año pasado, y ahora está entrenando con el Seleccionado de Italia, van a hacer una gira pre torneo a Suiza y algunos otros países. Pero va a jugar la temporada, junto a Franco, en Santander. Franco, que es el tercero, el año anterior estuvo en Inglaterra haciendo la temporada y luego a Santander, adonde está volviendo este año. Y Celina está por acá, jugando para un club de María Susana, un pueblo cercano.

Vale aclarar que muchos de los chicos han integrado el Seleccionado rosarino, con un aporte importante de los jugadores de San Jorge. Por otro lado, tanto Franco como Facu, estuvieron entrenando para Los Leones.

También hay un grupo de chicos del club que han armado un Campus de Hockey, un proyecto muy interesante que lo llevan adelante algunos de mis hijos con “Pista”, Mario Miotti, Fede Acedo y Mutti hijo. Capacitan a chicas que vienen desde el interior a Rosario. Es una especie de Escuela de Hockey en donde se entrenan y cuando, los fines de semana, vuelven a sus localidades juegan en sus equipos. Con el tema de la pandemia se complicó todo pero han organizado charlas online, que contaron con la colaboración de Michel Ocaña, como para sostener el entusiasmo en tiempos difíciles.

Como puede verse el gran motor es el Hockey. Desde la familia y a través de amigos. Y para que Universitario siga generando buenos jugadores. O sea que, podríamos decir que es increíble todos los caminos que se han generado gracias a nuestro querido Universitario.

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